martes, 14 de septiembre de 2010

Porfirio Rubirosa


El "playboy dominicano" Su fama de conquistador inspiró el personaje de James Bond.


Bajito de estatura, no especialmente guapo, su persistencia le hacía lograr todo lo que se proponía. Era de la opinión de que para salir con mujeres no había que ser rico sino aparentarlo.Sobre Rubirosa se han dicho muchas cosas pero quizá lo que más nos acerque a su personalidad son las palabras que le dijo a un amigo: "Si tú quieres entablar una conversación con una joven que te agrade, especialmente en la calle, sólo tienes que acercártele y decirle 'Por favor ¿podría usted decirme donde queda la acera de enfrente?', cosa que ella va a encontrar muy extraña y pensará que usted busca un motivo tonto y hasta jocoso para conocerla. De ahí puede surgir una conversación que podría convertirse en una amistad o quién sabe hasta en un romance".
A pesar de no contar con una buena apariencia, su estilo caballeresco, su don de gentes, poseedor de un cinísmo y sex appeal único, gran persistencia, con el don de la palabra y la grata conversación, inició una vida legendaria de playboy al conquistar y casarse sucesivamente con una estela de mujeres bellas y ricas tales como: Danielle Darrieux, Doris Duke y Barbara Hutton. Estas últimas consideradas entre las mujeres más ricas y afamadas de la época.
Sostuvo también relaciones extra-maritales con Jayne Mansfield, Zsa Zsa Gabor, Veronica Lake, Ava Gardner, Marilyn Monroe, Dolores del Río, Kim Novak, Rita Hayworth, Soraya Esfandiary princesa de Irán, entre otras. Su fortuna se amasó principalmente en los arreglos de divorcios que obtuvo cada vez que su relación marital terminaba.
Su último matrimonio fue a los 47 años en 1956 con una actriz francesa de 19 años de edad llamada Odile Rodin.
Rubirosa fue además a costa de sus mujeres, piloto de Fórmula 1 para Ferrari, buscador de tesoros en el mar Caribe, piloto de bombardero B-25, y además un avezado jugador profesional de polo, incursionó incluso como boxeador,fue también embajador en La Habana al momento del triunfo de la Revolución Cubana. Luego de la muerte de Rafael Trujillo se le destituyó de su cargo de inspector de embajadas, en 1962 terminando así una extravagante carrera diplomática.
Murió el 5 de junio de 1965 en un controvertido accidente automovilístico en París en que un testigo informó que el auto deportivo Ferrari descapotable de Rubirosa transitaba a gran velocidad por la avenida y repentinamente dobló y embistió de lleno contra un árbol, algunos dicen que fue un accidente; pero todo apunta a un suicidio.
Galante, encantador, mitad playboy, mitad gigoló, quienes lo conocieron afirman que no hay ni habrá nadie que se le pueda comparar.Una vida de leyenda.

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